Caravana con sombrero ajeno (3)

La situación actual de Honduras y la postura de México ante los migrantes convergen con la llegada masiva de más de 4 mil personas en caravana que llegaron a la frontera con Guatemala el pasado 19 de septiembre.

3. La caravana

La caravana partió con varios centenares de migrantes de San Pedro Sula –presuntamente coordinada por un exdiputado de oposición quien fue detenido en Guatemala- rumbo al sur de la frontera con Estados Unidos el pasado 13 de octubre, sábado. San Pedro Sula es una de las ciudades más peligrosas del mundo y la más peligrosa de Honduras, segunda de este país por su número de habitantes. Los migrantes viajaron hacia el oeste, rumbo a la capital guatemalteca, en miras de recorrer los aproximadamente 250 kilómetros que mide Guatemala a lo ancho. Llegaron unos días más tarde, donde fueron ayudados por guatemaltecos y hondureños que les obsequiaban alimentos y bebidas. Prosiguieron su marcha y el viernes 19 de septiembre, casi una semana después de su partida, llegaron a la frontera entre México y Guatemala.

De acuerdo con la Secretaría de Gobernación, entre el 19 y el 21 de octubre poco más de mil centroamericanos ingresaron al país por la vía legal. Son solo ocho los puntos de control en el total de 573 kilómetros que dividen nuestro país del vecino del sur. Aunque la caravana del pasado fin de semana se concentró en un solo puente, resulta imposible saber cuántos más pasaron cruzando el río Suchiate o por cualquier otro punto.

No obstante el principio de no devolución, más de un centenar de migrantes fue repatriado, según aseguran las autoridades, voluntariamente. El escenario es similar al que denuncia Amnistía Internacional cuando afirma que México viola reiteradamente el principio de no devolución.

Tanto los que entraron legalmente como los que ingresaron al país con desconocimiento de las autoridades mexicanas, después de su estancia en Ciudad Hidalgo, Chiapas, fueron a Tapachula, donde estuvieron el lunes 22 de octubre. El martes 23 descansaron en Huixtla. Entre miércoles 24 y jueves 25 han salido rumbo a Pijijiapan, siempre en Chiapas. Todo el territorio nacional les separa de su destino final.

La caravana de octubre de 2018 está compuesta por civiles -en su mayoría- hondureños y parece diferir del flujo migratorio habitual¹ en cuanto a su composición demográfica. El porcentaje de mujeres, niños y ancianos que viajan en ella es considerablemente superior.

La cantidad de personas es difícil de estimar. Se habla de un número inicial que contrasta entre un par de centenas y algunos miles. Seguramente centenares más se incorporaron a su paso por Guatemala, pues los cálculos del grupo a la llegada al puente fronterizo era de unas 4 mil personas. La ONU ha llegado a mencionar la cifra de 7 mil. A la ecuación no solo hay que adicionar a quienes se integran, sino restar a los que aparentemente desistieron al llegar a México y regresaron a su país de origen. Se sabe que de manera natural varios se separarán de la columna principal a lo largo del trayecto en México, de tal manera que el número de personas que lleguen simultáneamente se vea considerablemente reducido. En cualquier escenario estamos hablando de miles de centroamericanos trasladándose a través del territorio nacional en unos cuantos días.

Amén del número de migrantes que la compone, la caravana se distingue por la atención mediática que ha recibido. Los reflectores han servido para dar visibilidad a los graves conflictos que se viven en países centroamericanos. Parafraseando a Robles Maloof, se trata de una emergencia humanitaria. El siguiente paso para los mexicanos es canalizar esta consciencia en acción, con la solidaridad que nos caracteriza y la excelente respuesta que somos capaces de dar en situaciones de emergencia.


¹ Dadas las características inherentes al fenómeno migratorio, resulta sumamente complicado obtener datos fidedignos de los migrantes que habitualmente pasan por territorio mexicano rumbo a los Estados Unidos con la intención de cruzar como indocumentados.

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Caravana con sombrero ajeno (2)

Algo sabemos sobre la situación en Honduras y de los hondureños. La otra cara de la moneda comienza con la perspectiva de México ante la migración.

2. Postura de México

En materia de migración México suele ser origen de migrantes más que destino. Pero la situación que ha recibido los reflectores de prensa y redes sociales desde hace algunos días, es la de la caravana de miles de hondureños que llegan a nuestro país con la intención de pasar hacia nuestro vecino del norte. Las leyes mexicanas, que hacen una distinción entre migrante y refugiado, se enfrentan al reto de ser llevadas a la práctica.

La política migratoria de México contempla la despenalización de la migración y la garantía de los derechos humanos.

Desde 2008 la migración está despenalizada. Aun quienes incurran en la migración irregular, son considerados simples infractores de disposiciones administrativas. Todos los migrantes son sujetos de derechos independientemente de su situación migratoria. La Ley de Migración protege a los migrantes garantizando su derecho a la salud, educación y acceso a la justicia aunque su ingreso al país haya sido de forma irregular.

De acuerdo con el artículo 37 de la Ley de Migración¹, los requisitos de entrada a hondureños consisten en mostrar el documento nacional de identidad, contar con un pasaporte vigente y tramitar una visa.

El costo del pasaporte por tres años en Honduras es de unos $700 MXP (883 lempiras). A un empleado que gane el salario mínimo promedio² le implicaría pagar 10 días de su salario el poder costear el pasaporte más económico.

Ahora bien, la misma legislación distingue lo que son migrantes de los refugiados. Los refugiados pueden recibir autorización para ingresar al país sin cumplir alguno de los requisitos contemplados por el artículo 37 en caso de que expresamente soliciten el reconocimiento de su condición, según contempla el artículo 42³ de la Ley de Migración. Existe además la Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria y Asilo Político, que se rige -entre otros- por el principio internacional de no devolución. Según el artículo 13 de dicha Ley, “La condición de refugiado se reconocerá a todo extranjero que se encuentre en territorio nacional, bajo alguno de los siguientes supuestos:… II. Que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público”.

Históricamente México ha recibido migraciones importantes de refugiados generados por las  dictaduras española, chilena y argentina.

En la caravana hay tanto personas que ante la ley mexicana son considerados como migrantes, como refugiados, siendo estos últimos quienes pidieron formalmente asilo en esta condición al entrar por la frontera con Guatemala.

La magnitud de la caravana de migrantes (o de refugiados) de octubre de 2018 puede dimensionarse conociendo las cifras del flujo migratorio habitual en nuestro país. Se estima que el número de personas en tránsito hacia los Estados Unidos puede llegar a los 400 mil anuales. De ellos, menos del 1% registra su entrada de manera legal.

El 19 de octubre llegaron al puente fronterizo Dr. Rodolfo Robles en la frontera sur aproximadamente 4 mil 500 personas provenientes de Honduras. Se espera una segunda oleada en las próximos días. Tenemos, como Nación, una invaluable oportunidad de llevar a la práctica la postura humanitaria que está tan bien plasmada en nuestra legislación.


¹ “Artículo 37. Para internarse al país, los extranjeros deberán: I. Presentar en el filtro de revisión migratoria ante el Instituto, los documentos siguientes: a) Pasaporte o documento de identidad y viaje que sea válido de conformidad con el derecho internacional vigente, y b) Cuando así se requiera, visa válidamente expedida y en vigor, en términos del artículo 40 de esta Ley; o c) Tarjeta de residencia o autorización en la condición de estancia de visitante regional, visitante trabajador fronterizo o visitante por razones humanitarias. II. Proporcionar la información y los datos personales que las autoridades competentes soliciten en el ámbito de sus atribuciones. III. No necesitan visa los extranjeros que se ubiquen en alguno de los siguientes supuestos: a) Nacionales de países con los que se haya suscrito un acuerdo de supresión de visas o que no se requiera de visado en virtud de una decisión unilateral asumida por el Estado mexicano; ley de migración – 43 b) Solicitantes de la condición de estancia de visitante regional y visitante trabajador fronterizo; c) Titulares de un permiso de salida y regreso; d) Titulares de una condición de estancia autorizada, en los casos que previamente determine la Secretaría; e) Solicitantes de la condición de refugiado, de protección complementaria y de la determinación de apátrida, o por razones humanitarias o causas de fuerza mayor, y f ) Miembros de la tripulación de embarcaciones o aeronaves comerciales conforme a los compromisos internacionales asumidos por México”.

² El salario mínimo promedio al mes en Honduras es de 8.910.71 lempiras, esto es, aproximadamente $7,000 MXP. Cabe mencionar que el salario mínimo en dicho país está tabulado por rubro, siendo el menos oneroso de 6,147.43 lempiras al mes, $4,893.30 MXP.

³ “Artículo 42. La Secretaría podrá autorizar el ingreso de extranjeros que soliciten el reconocimiento de la condición de refugiado, asilo político, determinación de apátrida, o por causas de fuerza mayor o por razones humanitarias, sin cumplir con alguno de los requisitos establecidos en el artículo 37 de esta Ley”.

Caravana con sombrero ajeno (1)

No son migrantes, son refugiados. Los hondureños que viajan en caravana desde mediados de octubre huyen de una realidad en que las condiciones políticas, económicas y sociales se entretejen en una maraña ante la cual hasta la perspectiva de la más agreste migración es preferible.

A raíz de la llegada de una caravana con cerca de 4 mil hondureños que pretendían entrar a territorio mexicano a mediados de octubre, la sociedad mexicana pareció dividirse. Quienes extrapolaban su hospitalidad con exigencias al gobierno que dejase pasar a los recién llegados se enfrentaban a aquellos que exigían el respeto a las normas y la entrada exclusivamente por la vía legal. Las posturas, adoptadas y defendidas desde la comodidad de las redes sociales, fueron en su mayoría elegidas sobre las rodillas.

Quizá debiera dominar la sensatez de pensar antes de hablar, o informarse antes de opinar. Conocer la realidad de Honduras suena como un buen comienzo.

  1. Situación en Honduras y de los hondureños

La realidad de la que huyen los hondureños de la caravana está enmarcada por una situación política delicada. La desigualdad económica golpea a la mayoría de la población. El ambiente social está paralizado de terror.

Honduras, país centroamericano localizado al sureste de Guatemala, vivió sus pasadas elecciones el 26 de noviembre de 2017. Al cabo de lo que fue denunciado como un fraude por la oposición¹, el presidente Juan Orlando Hernández fue declarado victorioso y asumió su segundo término de su mandato el 27 de enero de 2018. La credibilidad de este triunfo quedó manchada por la previa modificación a la Constitución hondureña precisamente para permitir la reelección². Juan Orlando Hernández, quien como diputado en 2009 durante el golpe de estado que derrocó al entonces presidente Manuel Zelaya, fue en ese momento un férreo defensor de las acciones militares que se basaban en el deseo del presidente de aprobar la reelección.

La población de poco más de 9 millones de hondureños es la mayor de la región centroamericana en porcentaje de pobreza extrema, de acuerdo con información del Banco Mundial. Mientras que seis de cada diez hondureños viven en la pobreza, dos de cada cinco lo hacen en condiciones de pobreza extrema. Desde hace dos décadas Honduras disputa el puesto por el país con mayor desigualdad de Centroamérica y es contundentemente uno de los más desiguales de Latinoamérica.

El clima social en Honduras está dominado por la zozobra que implica vivir en la violencia. Aunque las cifras oficiales muestran un descenso en la tasa de homicidios³, Honduras sigue siendo uno de los países más violentos de Latinoamérica, con cifras radicales tratándose de un país sin guerra.

Si bien en México no nos son ajenos ni la desigualdad económica ni un clima de violencia, nuestra realidad es benévola comparada con la de ellos. La situación a la que debieran enfrentarse si se quedaran en su país, es intolerable. Para ellos vale la pena arriesgar su vida en el traslado, con tal de no permanecer en Honduras. ¿Será que, como dicen Javier Raya y Artemisa Téllez, y explica Santiago Corcuera, no son migrantes, sino refugiados?

La contraparte de esta realidad, la postura de México ante la migración, ha sido enfrentada por la caravana a su llegada al último país de paso a su destino.

2. Postura de México


¹ Después de un cambio en la tendencia, que en los primeros conteos otorgaba 5 puntos de ventaja al candidato opositor Salvador Nasralla Salum, una “caída del sistema” y diez días de toque de queda, en diciembre de 2017 las autoridades hondureñas declararon victorioso al presidente en funciones, Juan Orlando Hernández, primer presidente reelecto en la historia de Honduras.

² En 2015 los tres artículos de la Constitución de 1982 que prohibían expresamente la reelección en Honduras fueron inhabilitados por el Tribunal Supremo Electoral.

³ De acuerdo con el Observatorio Hemisférico de Seguridad de la Organización de Estados Americanos, cuyos datos se basan en la información provista por los Estados, el número de víctimas de homicidio intencional bajó de 7104 en 2011 a 5150 en 2016. Este descenso implicó una reducción en la tasa de homicidio de más de veinte puntos porcentuales.