Caravana con sombrero ajeno (1)

No son migrantes, son refugiados. Los hondureños que viajan en caravana desde mediados de octubre huyen de una realidad en que las condiciones políticas, económicas y sociales se entretejen en una maraña ante la cual hasta la perspectiva de la más agreste migración es preferible.

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A raíz de la llegada de una caravana con cerca de 4 mil hondureños que pretendían entrar a territorio mexicano a mediados de octubre, la sociedad mexicana pareció dividirse. Quienes extrapolaban su hospitalidad con exigencias al gobierno que dejase pasar a los recién llegados se enfrentaban a aquellos que exigían el respeto a las normas y la entrada exclusivamente por la vía legal. Las posturas, adoptadas y defendidas desde la comodidad de las redes sociales, fueron en su mayoría elegidas sobre las rodillas.

Quizá debiera dominar la sensatez de pensar antes de hablar, o informarse antes de opinar. Conocer la realidad de Honduras suena como un buen comienzo.

  1. Situación en Honduras y de los hondureños

La realidad de la que huyen los hondureños de la caravana está enmarcada por una situación política delicada. La desigualdad económica golpea a la mayoría de la población. El ambiente social está paralizado de terror.

Honduras, país centroamericano localizado al sureste de Guatemala, vivió sus pasadas elecciones el 26 de noviembre de 2017. Al cabo de lo que fue denunciado como un fraude por la oposición¹, el presidente Juan Orlando Hernández fue declarado victorioso y asumió su segundo término de su mandato el 27 de enero de 2018. La credibilidad de este triunfo quedó manchada por la previa modificación a la Constitución hondureña precisamente para permitir la reelección². Juan Orlando Hernández, quien como diputado en 2009 durante el golpe de estado que derrocó al entonces presidente Manuel Zelaya, fue en ese momento un férreo defensor de las acciones militares que se basaban en el deseo del presidente de aprobar la reelección.

La población de poco más de 9 millones de hondureños es la mayor de la región centroamericana en porcentaje de pobreza extrema, de acuerdo con información del Banco Mundial. Mientras que seis de cada diez hondureños viven en la pobreza, dos de cada cinco lo hacen en condiciones de pobreza extrema. Desde hace dos décadas Honduras disputa el puesto por el país con mayor desigualdad de Centroamérica y es contundentemente uno de los más desiguales de Latinoamérica.

El clima social en Honduras está dominado por la zozobra que implica vivir en la violencia. Aunque las cifras oficiales muestran un descenso en la tasa de homicidios³, Honduras sigue siendo uno de los países más violentos de Latinoamérica, con cifras radicales tratándose de un país sin guerra.

Si bien en México no nos son ajenos ni la desigualdad económica ni un clima de violencia, nuestra realidad es benévola comparada con la de ellos. La situación a la que debieran enfrentarse si se quedaran en su país, es intolerable. Para ellos vale la pena arriesgar su vida en el traslado, con tal de no permanecer en Honduras. ¿Será que, como dicen Javier Raya y Artemisa Téllez, y explica Santiago Corcuera, no son migrantes, sino refugiados?

La contraparte de esta realidad, la postura de México ante la migración, ha sido enfrentada por la caravana a su llegada al último país de paso a su destino.

2. Postura de México


¹ Después de un cambio en la tendencia, que en los primeros conteos otorgaba 5 puntos de ventaja al candidato opositor Salvador Nasralla Salum, una “caída del sistema” y diez días de toque de queda, en diciembre de 2017 las autoridades hondureñas declararon victorioso al presidente en funciones, Juan Orlando Hernández, primer presidente reelecto en la historia de Honduras.

² En 2015 los tres artículos de la Constitución de 1982 que prohibían expresamente la reelección en Honduras fueron inhabilitados por el Tribunal Supremo Electoral.

³ De acuerdo con el Observatorio Hemisférico de Seguridad de la Organización de Estados Americanos, cuyos datos se basan en la información provista por los Estados, el número de víctimas de homicidio intencional bajó de 7104 en 2011 a 5150 en 2016. Este descenso implicó una reducción en la tasa de homicidio de más de veinte puntos porcentuales.

 

Author: estilógrafa

Soy la hija fruto de una noche de romance entre el Mar y la Luna. De mi padre heredé la pasión y la intensidad, y de mi madre lo polifacético.

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