Décima de un feminicidio

Para no ahogarse en su sueño
le apeteció un desahogo
cuando la vió, ¡qué desfogo!
le juró, sería su dueño
y pondría en ello su empeño.

Flores, piropos y un rollo,
no le hicieron ni un meollo,
decidió, pues, muy hombruno:
de nosotros dos, alguno
debe acabar en un hoyo.

Alcoba

Fueron tres lunas de invierno
las que pasé entre tus brazos.
Cama y cuerpos fusionados
sin principio ni final.

Las horas que yo he pasado
humedeciendo mi rostro,
son constancia de un encuentro
que anegó mi corazón.

Nostalgia

El camión de helados de mi pueblo

es camioneta destartalada

que avanza y resopla

en empedrado.

Sabe a travesura,

a añoranza

y a ese primer beso que me diste

cuando nadie veía.

Panqué de plátano épico

Ingredientes:

3 plátanos tabasco maduros. Muy maduros.

1 barra de mantequilla

1/2 taza azúcar (se puede reemplazar por Splenda granulado)

1 cucharadita extracto de vainilla (o saborizante)

1 huevo

1 1/4 taza harina (yo uso integral)

1 cucharadita polvo para hornear

1/4 cucharadita sal

 

Manera de hacerse:

Precalienta el horno a 180ºC. Engrasa y enharina un molde para panqué o 12 moldes para panquecitos individuales. (Yo uso aceite para engrasar y pan molido en vez de harina para enharinar).

Corta la mantequilla en cubos y ponla a derretir fuego lento. Mientras tanto machaca los plátanos pelados con un tenedor o machacador de puré. Tan pronto como la mantequilla esté derretida, viértela sobre los plátanos, mezclando lo suficiente para que todo el puré de plátano se cubra de mantequilla caliente. En eso consiste el secreto de la receta, es el paso más importante en el proceso y el aroma que desprenderá la mezcla te lo confirmará.

Mientras dejas que la magia suceda, integra harina, polvo para hornear y sal hasta tener una composición uniforme.

A la mezcla de plátano y mantequilla agrégales el huevo batido, azúcar y extracto de vainilla.

Incorpora los ingredientes secos a los húmedos. Mezcla bien (incorporando suavemente, sin batir) hasta lograr una mezcla homogénea). (Opcional: agrega media taza de chispas de chocolate semiamargo o de nuez pecana burdamente picada). Viértela en tu(s) molde(s).

Hornea (entre 12 y 15 minutos si usaste moldes individuales o entre 17 y 20 si usaste uno grande) hasta que al introducir un palillo, este salga limpio, aunque no seco. (La textura natural ideal del panqué es humectada).

Disfruta tibio o frío.

Organizar una doble jornada virtual

Además del reto de adaptar nuestras clases al formato flexible y digital, muchos de nosotros tenemos la dificultad adicional de mantener ocupados a nuestros hijos en casa. Para ello comparto algunas recomendaciones (además de las que seguramente ya estarán haciendo):

1. Establece una rutina. Quiero suponer que ya todos tienen una agenda diaria de actividades por hacer. En caso de que no la tengan, esa sería mi primera recomendación. Entre más pronto los niños vivan un nuevo status quo, mejor. Se adaptarán fácil.

2. Empodera a los niños. Dentro de los límites que acotes, permítele elegir. Le ayudará a sentirse en control y propiciará su colaboración. Tú define los horarios para las actividades y determina cuáles son las obligatorias. Deja que él elija cuáles más hacer y en qué orden.

3. Incluye interacciones. Asegúrate de considerar momentos en que pueda relacionarse con personas fuera de casa. El contacto personal es importante y contribuye a la salud mental y emocional. En nuestro día-a-día lo damos por hecho. Durante la cuarentena deberá propiciarse.

4. Considera tiempo para ti. Incluye momentos del día en que tus hijos deban respetar tu espacio sin interrumpirte. Puedes aprovechar estos ratos para trabajar o para descansar (que también es importante).

Además puedes motivar a tus hijos a hacer todo mediante la gamificación. Básicamente consiste en extrapolar los conceptos de un videojuego: otorgar puntos, subir niveles.

Coronavirus en México (5).png

Coronavirus en México (4).png

Respuesta sistémica ante COVID-19

Como es comprensible, ante el COVID-19 surgen posturas contrastantes sobre lo que la gente debe hacer o evitar. Pero no se habla del impacto sistémico de que el colectivo actúe -o no- del mismo modo (y en lo personal me resulta fascinante).

Cada quién esgrime argumentos de por qué tiene razón, como si tratara de convencer a todos de actuar del mismo modo (o como si necesitara validar su propia decisión en medio de la incertidumbre). Ante posturas diferentes, a veces surgen la frustración y hasta la intolerancia.

No importa que no toda la población actúe igual. De hecho sistémicamente lo mejor que puede pasar es que se tomen posturas diferentes: que algunos decidan ignorar las precauciones, otros sean ultra precavidos, más todo el abanico de posibilidades intermedias.

No nos conviene que la totalidad de la población ignore las precauciones y mantenga el contacto social habitual, pues esto resultaría en la curva exponencial de casos que saturaría los servicios de salud en perjuicio de los más vulnerables.

Pero tampoco lo contrario. Si todos decidiéramos encerrarnos a cal y canto simultáneamente, nada más pospondríamos la curva.

Conviene que unos cuantos se vayan enfermando para generar la inmunidad de manada. Además necesitamos la sensación de que esto pase (con un clímax de contagios y su posterior descenso) para “regresar a la normalidad” y que la economía se reactive.

En ese sentido no tiene caso tratar de convencer a los demás de que hagan lo que tú decidiste, porque tampoco sería bueno que todos actuaramos igual.

La gran conclusión a la que la Teoría General de Sistemas nos lleva en este caso es: no existe una Verdad, una única forma correcta de actuar. Lo mejor para el sistema es respetar cada decisión individual.
Así que, decidas lo que decidas, ten la tranquilidad de que puedes aceptar decisiones diferentes a sabiendas de que también son lo mejor para el colectivo. (Personalmente creo que eso aplica para la vida en general y podría abonar a ser más tolerantes).

¿Participarán las escuelas?

Mis alumnos me preguntaron si participaría en el paro del 9 de marzo. Me parece que esperaban que lo hiciera. También creo que los educadores tenemos el deber moral de poner el ejemplo con acciones que tengan un impacto en lograr un mundo mejor, un mundo más seguro para todas las mujeres.

Así que sí, sí participaré en el paro. De hecho mi hija de 6 años también lo hará y no asistirá a la escuela ese día.

La escuela de mis hijos no se ha pronunciado respecto al paro. Quizá quieran poner su responsabilidad por encima del movimiento social. Adquirieron el compromiso con los padres de familia para proveer educación a sus hijos y deben presentarse en el aula para fomentar el aprendizaje. Pero, ¿no es más formativo durante un día dejar una huella sobre una lección social? Me inquieta que la escuela de mis hijos pueda pasar por alto esta oportunidad asumiendo que para los padres de familia pudiera ser más importante que cumplan con su labor.

No tengo claro cómo puedo apoyar a todas las mujeres que conforman el equipo de la escuela para que -si así lo desean- puedan participar en el Paro ese día.
De entrada cuentan con mi comprensión y solidaridad para todo el efecto que cause la ausencia de mujeres. Entenderé perfectamente el escenario en el cual, cuando mi marido lleve a mi hijo a la escuela ese día, haya un caos a la entrada por falta de personal para recibir a los niños. Tampoco me importará si durante toda la jornada mi hijo, junto con los otros niños que asistan, ve trastocada su rutina porque -a falta de maestras- lo cambien de salón y lo agrupen con más niños de otros grados. Probablemente los poquísimos hombres de la escuela no logren crear el ambiente habitual que promueve el aprendizaje y mi niño “pierda” un día de su educación formal.

Pero no importa porque SE TRATA PRECISAMENTE DE QUE SE SIENTA EL IMPACTO DE NUESTRA AUSENCIA.

Mi hijo probablemente no avance ese día en matemáticas, pero le impactará profundamente la reflexión del rol que juega la mujer en la sociedad. Quizá hasta indague y empiece a analizar. Ese día ganará en formación más de lo que perderá en educación.

Así que comprenderé si la escuela decide apoyar el paro.

Es más, no solo lo comprenderé, también lo espero. Así como espero que todas las escuelas de México participen como jugadores activos en la que se perfila como una de las acciones más relevantes para la sociedad de los últimos tiempos. Yo apoyo.

Entonces, escuela de mis hijos, ¿participarás en el paro del 9 de marzo?

#9Marzo #UnDíaSinNosotras

Decoración decembrina

El durazno del jardín ha perdido sus hojas.

Solo quedan los vestigios de un nido y varios capullos que albergan un misterio ante el que mi mente no puede sino postrarse.

No pude haber elegido una mejor decoración.

Rota

Cuando sea niña

quiero ser ermitaña,

lejos de cualquiera

que pueda violarme.

Fénix

¿Ves mi caída?

Pudiste tirarme,

pero nunca derrumbarás

a esta guerrera.

El tropiezo

no es más una batalla

que en el balance final

no quedará.

Infligiste la herida

más profunda posible

y esa alma de niña

se recuperó.

De las trizas caídas

construí un par de alas

que hoy surcan universos

donde no llegarás.